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Si el problema tiene solución, para qué te preocupas. Y si no la tiene, para qué te preocupas.

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carta

Yo quiero una carta, una carta de verdad. Una de esas que reparte el correo con tu nombre y que desliza, como en las películas viejas, por la rendija de la puerta o la ventana que siempre está abierta. Nunca he recibido oficialmente una, no tengo recuerdos de sobres con matasellos. Sin embargo, confieso que me he imaginado más de una vez la entrega:

Yo, de pie ante la puerta, acabada de llegar del trabajo, dejo caer todos los bultos en el butacón beige de la sala mientras con premura me quito los zapatos que me han torturado todo el día. Entonces, ya descalza, con la certeza de quien se sabe en casa, una voz excitada (a mi madre siempre le han gustado las sorpresas) me anuncia triunfante:
-Has recibido una carta.
Y yo, que nunca he sido buena reaccionando, que la emoción tiende a paralizarme el cuerpo, no atino a decir ni una palabra. Le arranco de sus manos mi pequeño tesoro y corro. Corro como si de la carrera dependiese mi vida.
Me encierro en mi cuarto y despacito, emulando la parsimonia de los budistas, voy despegando con un alfiler la goma que detiene mis latidos.
Al final, viene un poema, unos versos trazados con tinta azul. La letra, desordenada, es casi un charquito de palabras… yo me pierdo en ellas.

Cuando amanece, por mis pupilas, en vez de letras, surcan estrellas.

hamster

Soy un hámster. O al menos eso es lo que me dicen mis amigos.
Como, como, como… y no engordo. Ni una libra. ¡Y eso que estoy a dieta desde los 18 años! Desayuno pan todos los días (si pudiera más de uno), almuerzo arroz y frijoles en grandes cantidades y me tomo 3 vasos de agua con cada comida. Por si fuera poco me paso la vida tragando dulces, un pote de Nutella me dura par de días (si es el grande) y no me pueden faltar las meriendas vespertinas.

Incluso los colegas del trabajo que almuerzan conmigo están asustados porque dicen que no saben dónde meto tanta comida. Ya me da hasta vergüenza que me lleven a un restaurante. Ni siquiera mi hermano, que tiene la obligación moral de complacerme, me invita. Le tomó la frase a papá y cada vez que le digo que me saque a comer me suelta : ¡¡¡Que va!!! ¡¡A ti es más barato pagarte el entierro que la comida!!
No es justo… apenas peso 125 libras!! En kilos vendrían siendo unos 55 y para 1.70 m no es tanto. ¿A que no es tanto?
¡¡¡Si incluso me gritan flaca por la calle!!!

Nada, según Internet, esto puede suceder cuando una persona es MUY inteligente. Por si no lo sabían: las personas inteligentes consumen mucha energía porque piensan mucho y (los estoy educando) por esta razón suelen ser delgadas.
Como diría Taladrid: Saque usted sus propias conclusiones.

Vendo sonrisas y lágimas agridulces. A sueño el paquete. Ideales para todo tipo de personas.

Cuando sea grande -me dice el vecinito más pequeño de mi barrio- nadie me va a regañar y decirme que haga lo que no quiera hacer.

Eso dices ahora, Carlitos -le respondo- deja que te llegue la hora de trabajar.

Si fuese loca, de esas que tienen un certificado médico que demuestra su ausencia de cordura, me encantaría tener momentos histéricos llenos de risa. Como los que presencié ayer: 5 minutos de carcajadas por la libre, en voz alta, del tipo que sobresalta a los vecinos.  Risas que llegan porque sí, porque pueden, porque quieren… porque les da la gana.

Si fuese loca aprovecharía al máximo mi condición y no les dirigiría la palabra a las personas que andan por la calle contando números en vez en historias. Me desnudaría bajo las estrellas y jamás de los jamases osara tocar un peine. Los peines y los cepillos no son más que terribles inventos de los cuerdos para torturar a aquellos que saben más…

Si fuese loca dejaría noticas llenas de poemas en los parques para que los enamorados le diesen vida a las palabras. Andaría por las calles regalando claveles y del vestido llevara colgando una canción. Hablaría con las palomas, les diera de comer a los gorriones y estuviera a cada rato balanceándome en los columpios.

Pero no soy loca. Tengo un trabajo, un horario y un plazo fijo. Uso tacones casi todos los días y no tengo tiempo ni para mirar los arcoíris. Necesito urgentemente una dosis de entropía.

Eran un par de obreros sencillos, trabajadores de clase baja, bajísima, casi sótano. Eran dos pares de manos callosas, cortadas, maltratadas por la miseria. No tenían tablero: tenían tablas, no tenían piezas: tenían tornillos, tuercas y algún que otro plumón viejo.

La necesidad crea juegos hermosos.

 

 

PHP (inicialmente PHP Tools, o, Personal Home Page Tools) es un lenguaje de programación interpretado  diseñado originalmente para la creación de páginas web dinámicas. Se usa principalmente para la interpretación del lado del servidor (server-side scripting) pero actualmente puede ser utilizado desde una interfaz de línea de comandos o en la creación de otros tipos de programas incluyendo aplicaciones con interfaz gráfica usando las bibliotecas Qt o GTK+.

Wikipedia explica la definición de una manera simple.

Yo uso PHP en el trabajo, no se crean esta “sencilla” explicación.

A veces las cosas no salen como se planean, a veces sí. Sin embargo, lo que sí es cierto es que cuando se anhela algo con mucha intensidad, de alguna manera alguien en el universo conspira para ayudarte.

Así fue mi tesis, un viernes a las 9 y media de la mañana…
Hoy Lunes, después de un fin de semana agotador, el título de  ingeniera, en vez de alegrarme, me hace sentir triste.

Ya comienza otra etapa de mi vida, se acabaron las fiestas que comenzaban a la media noche, las reuniones de amigos para estudiar, las sonrisas cómplices en medio de los exámenes, la conspiración ante profesores… los viajes a la CUJAE.

Ahora que cumplí uno de mis deseos ando metida en una especie de drama psicológico… quién me habrá mandado a graduarme?

Y ahora…?

Qué hago? a dónde voy? con quién me reúno? con quién planeo fugas?…

Lastimosamente, lo único que puedo hacer ahora es aceptar con dignidad las felicitaciones. Ya me queda un deseo menos.

Ofrezco besos: húmedos, secos, cortos, largos, franceses, rusos, latinos, cálidos, fríos…
Ofrezco besos de todos tipos: los que se necesitan, los que no, los besos porque sí, los primeros besos, los últimos (estos son más caros), los intermedios.
Ofrezco mis labios como regalo a aquellos que los necesitan urgentemente, se priorizan corazones rotos.

Cobro a sueño el beso.

Los naufragios

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Y ya son...

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