Volviendo a los versos

A veces pasa, me levanto con par de versos en la garganta y la lengua comienza a picarme con con un nombre incompleto o un título a medias. A veces me despiertan 5 palabras. Hoy, me sacó de la cama una estrofa completa. Abrí los ojos y, como sacado de un sueño, salió este poema... Leer más →

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Seguro que soñé contigo

Yo soy de las que no sueña, al menos dormida. Al cerrar los ojos mi cuerpo muere. Nada de imágenes en blanco y negro como claman mis amigos. Nada de historias. Hoy, sin embargo, desperté de uno. Me lo contó la cama. Y una dulce sensación de humedad entre mis piernas.

La mujer mariposa

Últimamente, de noche, me visita un escritor... o más bien un juglar de historias, que sólo escribe cuentos para enamorar muchachas. Le robó el trineo de estrellas al Principito y suele tocar a mi puerta cuando la Cenicienta se va a dormir. No soporta que lo espíen ni la Luna ni las nereidas, por eso... Leer más →

Shhhh…

No hay mayor venganza que unos tacones sin sonido. Escaparse a media noche de una cama ajena, de un hechizo roto, de un abrazo a medias para vengar una ausencia, sólo tiene mérito cuando se hace en silencio. El vacío de una casa puede tornarse ensordecedor a veces.

En silencio ha tenido que ser…

Algún día encontraré una palabra que penetre en tu vientre y lo fecunde, que se pare en tu seno como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo. Hallaré una palabra que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta, que contenga tu cuerpo y abra tus ojos como un dios sin nubes y te use... Leer más →

A lo Patrick Süskind

Hoy desperté con un fragmento de versos de Jaramillo. Te miré, como quien ve dormir un sueño, y me acerqué a tu nuca a respirarte. Tu cuerpo tenía ese olor animal que describen en los libros... olor de hombre. Una gota de sudor se apuraba por tu espalda y mis labios, como dos autómatas, se... Leer más →

Porque no se vuela con el cascarón

Y viene la serpiente a morderme el tobillo, a inyectarme, maliciosa, su veneno dulce. La piel comienza a transpirarme, los ojos a cerrarse, la boca a abrirse. Una corriente me sacude el cuerpo y caigo al piso con el mismo estrépito que un dique al partirse. Muriendo voy, poco a poco, arrastrándome tras sus colmillos.... Leer más →

Un poco Cenicienta

Hay un lugar en La Habana, uno de esos lugares hermosos y a la vez tristísimos, que me hace pensar en la lluvia. No llueve cuando lo veo y, sin embargo, gotas finísimas me trastabillan en el rostro. Una inmensa chimenea, de esas que aparecen en los cuentos infantiles, corona el espacio enladrillado y yo... Leer más →

Salir de un libro

No es fácil luego de terminar ese libro que te alargaba las noches, tener que volver a la vida real... causa cierto trauma. Y es que, en aras de la verdad, nunca he sido buena dejando ir, siempre me aferro a la historia. Incluso días después, soy de las que mezcla personajes y compara... Si... Leer más →

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