Cuestión de métricas

Un hombre que ha abierto más libros que piernas puede, fácilmente, lograr abrirme las mías. Un poema al azar (o sutilmente escogido), las citas del Principito, alguna que otra página de Rayuela o, en última instancia, un libro de poetas griegos son –he de admitirlo- mis armas de destrucción masiva. Un buen texto es el... Leer más →

Cabeza de zanahoria

Y viene un libro -por enésima vez- a sacarme los colores. Vuelve a ser la poesía quien me exprime. Me recoje del piso los recuerdos y, de a poquito, los va poniendo bien juntos (como si de un rompecabezas se tratase) en lo que el proyector repasa una y otra vez las memorias. Es cierto,... Leer más →

El cielo de La Habana

Y hoy me da por mirar arriba y me sorprende el cielo... y recuerdo aquella cita de la Almudena, y me la apropio. Qué grande es el cielo aquí... es una extensión infinita de un azul tan puro que desprecia el oficio de los adjetivos, un azul mucho más azul que el azul cielo, tan... Leer más →

Lección de vida

Hace poco, en Facebook, una amiga que anda leyendo uno de los textos de Almudena Grandes, posteó -no al azar sino a propósito- uno de los fragmentos del libro. Quedé con la boca abierta. Ufff... si tan sólo lo hubiera leído antes... ¿De cuántos miedos me habría disuelto, de cuántas culpas podría exonerar(los)me? Es cierto... Leer más →

Mi nuevo autor fetiche

Se llama Ernesto Pérez Vallejo y cuenta en su blog que vive en Nueva Zelanda. Dice, además, que tiene dos libros: "De Laura y otras muertes" y "De flotar y otros vuelos". Publica sus poemas en ese espacio digital al que le dió por nombrar Los Lunes que te debo y tiene con sus textos... Leer más →

Porque fumar es un placer…

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa,... Leer más →

¿Jugamos?

Él, que me sabe caníbal... y que a veces me presiente Maga, pretende leerme (aplicando las reglas de la expresión oral) un capítulo de ese libro/morbo que escribió Cortázar. Yo, anticipándome a los acontecimientos, corro a buscar una cama ancha. Quizás, si la lectura avanza, podamos los dos destender las sábanas.

Salir de un libro

No es fácil luego de terminar ese libro que te alargaba las noches, tener que volver a la vida real... causa cierto trauma. Y es que, en aras de la verdad, nunca he sido buena dejando ir, siempre me aferro a la historia. Incluso días después, soy de las que mezcla personajes y compara... Si... Leer más →

Oros viejos

Hoy volví a leerlo… hacía tanto tiempo que no me encontraba con sus letras, que me sorprendieron aquellos papeles amarillentos. Con cuidado, como si se tratase de un pequeño tesoro, fui sacándolos de uno en uno de aquel libro viejo. Me sonrojaron sus palabras. Aquellas historias mínimas, cargadas de la elocuente ternura de siempre, me... Leer más →

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