Canibalismo

Él, que conoce mis debilidades, desnudó sus manos y las metió lentamente en aquella mezcla pastosa que asomaba desde la cocina. No pude resistirme. De uno en uno le devoré los dedos.

Desconocimiento

Tú, por supuesto, no lo sabías... pero yo te odiaba. Por eso la furia de aquel domingo. Por eso la bestial manera de sangrarnos las bocas a mordidas, de rasgarnos el cuerpo con las manos. Cada embestida procuraba un desquite... y te empujaba contra el piso, y te enredaba los cabellos, y te rompía con... Leer más →

Uno por la igualdad

Este, para variar, es uno de esos maravillosos artículos que la Istarú regala de vez en mes -no, no le estoy robando a Arjona. Cuando lo leí, me acordé de aquella vez que a mí me dió por regalar(le) flores. Enamorarse a los ocho Cuando fui niña casi no había Día del Niño, que yo... Leer más →

La emboscada

La caza mayor -cuenta María- me parece un deporte fascinante. Empeñarse en coleccionar uno de esos animales gigantes no me motiva y, sin embargo, la batida me emociona a tal punto que, encontrarme apuntándole directo al pecho a una de esas fieras salvajes con apenas una flecha, me hierve la sangre. Esta vez, él se... Leer más →

A ponerse las botas

Me puse las botas –de la manera más literal posible. Me calcé un par color aceituna y salí a comerme la Habana. ¿Por qué? Pues muy simple... las botas son, dándole un uso sentimental a la palabra: rudas. Usarlas te hace sentir como si todo el poder del mundo cupiera bajo esas suelas toscas. La... Leer más →

Canciones balas

Hay canciones armas -me confiesa María. Hay canciones balas. El otro día, por ejemplo, me dispararon una ráfaga. Uno de los proyectiles me voló la boca, me mató las palabras. Por una vez en mi vida no supe qué decir, mejor dicho, no fui capaz de decir. El autor del crimen, uno que yo consideraba... Leer más →

Urgentemente

Escarbar en las carpetas antiguas de un disco duro olvidado puede traer sorpresas. Hoy, por ejemplo, me reencontré con Henry Miller y esas magníficas cartas que le escribía a Anaïs. No pude menos que beberme los textos y desear encontrarme (nuevamente) en un delirio permanente. Necesito vibrar, como las cuerdas de un violín, que me... Leer más →

En cámara lenta

Cerrando los ojos a veces lo veo. Ahí está él, al borde de la cama, con la camisa al hombro y el último botón de los pantalones a punto de saltar. A esta distancia casi puedo sentir su olor al acercarse; es una de esas mezclas de cigarros, libros y alcohol que tanto me han... Leer más →

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