Cambio de sexo

Tú juegas a engañarme, yo juego a que te creas que te creo... Luz Casal De espaldas, sin la camisa, parece un modelo de esos que habitan las pasarelas. Pero está en mi cuarto y no lleva ropa. Un tatuaje esconde su brazo derecho y, cuando gira, en el pecho, en el lado contrario del... Leer más →

Shhhh…

No hay mayor venganza que unos tacones sin sonido. Escaparse a media noche de una cama ajena, de un hechizo roto, de un abrazo a medias para vengar una ausencia, sólo tiene mérito cuando se hace en silencio. El vacío de una casa puede tornarse ensordecedor a veces.

Enfatizando

Cuando se pone el sol cerca del mar y las nubes se vuelven algodones de azúcar, de vez en cuando (énfasis en de vez en cuando) me da por pensar en ti. Entonces recuerdo tu rostro -nunca el color del cabello- y aquella camisa blanca  que cierta noche le dio por saltar un botón... Ya lo... Leer más →

Anti-Navidad

A ver, cómo lo explico sin que me tilden de Grinch: ¡No me gusta la Navidad! No insistan más; eso de las lucecitas por todas partes lejos de parecerme lindo me parece un derroche de electricidad, luego se quejan cuando a mediados de año se les va la luz y tienen que dormir en la... Leer más →

Shhh

Tienes que saberlo: tengo en la boca un arma, siempre cargada. Y mi lengua -granada rosa- a veces explota sin detonarla. No me extorsiones las palabras. No me sacudas las encías... Mis dientes/balas no dejan marcas, mis blancos dientes muerden la vida.

Mujer marcada

Caminábamos tomados de la mano cuando me le acerqué al oído y le susurré que no llevaba absolutamente nada bajo el vestido. Él me miró, como si me estuviera advirtiendo por primera vez y abrió la boca... No dijo ni una palabra. Recorrimos en silencio los metros que nos faltaban para llegar al teatro y,... Leer más →

Don’t kill the mood, please

Mientras me retorcía en el suelo -relata María- un leve calor comenzaba a manarme de la entrepierna. Esa manera tan suya de observar mis movimientos me incitaba a restregarme los amarres sobre la piel desnuda. Su fútil idea de "secuestro" me asemejaba entonces hasta divertida. En esos instantes (lo confieso) anhelaba la continuación del acto... Leer más →

Hipocresía On

Ella, que me sabe enferma (sabiendo además yo que no me soporta), me pregunta con voz de niña que vende galletas: Ay, Mariancilla -nótese el diminutivo despectivo- ¿cómo te sientes? Afortunadamente, y por ello le doy las gracias al cielo y a todos los santos habidos y por haber, acudí a los restos de paciencia... Leer más →

¿Jugamos?

Él, que me sabe caníbal... y que a veces me presiente Maga, pretende leerme (aplicando las reglas de la expresión oral) un capítulo de ese libro/morbo que escribió Cortázar. Yo, anticipándome a los acontecimientos, corro a buscar una cama ancha. Quizás, si la lectura avanza, podamos los dos destender las sábanas.

Oros viejos

Hoy volví a leerlo… hacía tanto tiempo que no me encontraba con sus letras, que me sorprendieron aquellos papeles amarillentos. Con cuidado, como si se tratase de un pequeño tesoro, fui sacándolos de uno en uno de aquel libro viejo. Me sonrojaron sus palabras. Aquellas historias mínimas, cargadas de la elocuente ternura de siempre, me... Leer más →

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