No es tu culpa

Decir BASTA, así, con mayúsculas y en negrita. Ponerle stop a la autocompasión y dejar de echarse la culpa. No lo enseñan en la escuela, pero es lo primero que hay que aprender cuando una historia se acaba. Marta, mi vecina, es una de las que no acaba de enterarse. Es el tipo de persona... Leer más →

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Choque de trenes

Hace varios meses que no entro a mi casa antes de las 8 de la noche: el trabajo, el transporte, la distancia … Por x o por y, las luces de mi terraza sólo se prenden después del noticiero. Antes, solían esperarme inquietas, irradiando luz. Como uno de esos cocuyos que sirven de guía cuando... Leer más →

La verdadera historia del diluvio

Ann tenía tantas ganas de querer, que se vistió de blanco y corrió a la iglesia. Esperaba engancharse con alguno de esos hombres tristes que las mujeres abandonan a punto de dar el sí, pero sólo encontró al cura. No había un abandonado ese día. Nadie ajeno a la alegría. Desolada, volvió a su suerte... Leer más →

Mala suerte

Debo advertirles que este es el primer texto que escribo con tanto diálogo, es uno de los 3 cuentos que entregué ayer en la Convocatoria del Taller Literario del Centro Onelio Cardoso, así que perdónenme por todas las posibles/probables faltas que pueda tener. Se los dejo con la nota al margen de que cualquier sugerencia y/u opinión será más que bienvenida 🙂

Sobre una idea de Idea

A veces pasa que el tiempo se detiene, apenas un segundo, justo lo necesario para sacar la cabeza del agua. Entonces aparece el poema. Un soplo de aire limpio debajo de toda esa agua. Y uno respira los versos. Después, inevitablemente, la vida le pone play al tiempo. Y el agua vuelve a cubrirnos el cuerpo.... Leer más →

Carilda para un destierro

Y viene Carilda, por enésima vez, a devolverme el cinismo, la razón, el motivo. Llega con sus años, casi latiendo la centena y apretujando los míos me retorna la fuerza necesaria para el desalojo. Exorcizar una pena se hace más fácil si se acompaña la acción con un poema. Te borraré con una esponja de... Leer más →

Shhhh…

No hay mayor venganza que unos tacones sin sonido. Escaparse a media noche de una cama ajena, de un hechizo roto, de un abrazo a medias para vengar una ausencia, sólo tiene mérito cuando se hace en silencio. El vacío de una casa puede tornarse ensordecedor a veces.

Vive

Y pasa que uno abre una gaveta buscando algo, quizás un peine, un labial, un gancho... cualquier cosa temporal e intrascendente, cuando entre las manos se desliza orgulloso un pedazo de papel ajado, un fragmento -obvio- con par de líneas difusas en las que apenas se lee te amo. O peor aún, se abre un... Leer más →

Yo te convido a creerme cuando digo futuro…

Nos volvimos a encontrar en uno de esos cafés sin ruido que la gente suele usar en las primeras citas. Los dos (casualidad rara) andábamos solos. Nos sonreímos y, casi sin pensarlo, unimos las sillas en busca de ese vínculo añejo que tiempo atrás compartimos. Hablamos -como mandan las buenas costumbres- del tiempo, las familias,... Leer más →

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