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¿Quién sabe qué ha pasado con los libros? Antes uno salía a la calle y al menos en las paradas o en las colas (las interminables colas cubanas) se encontraba con un ejemplar siendo leído. La excusa perfecta para conversar, decía mi padre, y yo salía con uno de ellos en la mochila “por si acaso”…

L, una de esas personas que siempre están buscando los nombres de las tendencias en Internet, se encontró hace tiempo con una palabrita rara: “sapiosexual”, término de moda para describir algo que ha existido siempre: la atracción erótica por la inteligencia del otro.

Aunque esté subvalorado, el cerebro es uno de los atributos que más cautiva a la hora de buscar pareja. Y es sexy ver a alguien que lo use bien.

En plan confesionario, admito que a veces la frase “calladito te ves más bonito” se me ha deslizado en más de una ocasión. También ha saltado. Aunque es cierto que para una primera impresión no hay segunda oportunidad, para una primera decepción tampoco. Ojo, la situación es aplicable a todos los sexos.

Ir a una casa por primera vez y encontrarla desprovista de libros me baja la libido. ¡Por no mencionar el tema de la ortografía! Tan fácil que se pudieran resolver esos problemas con algunas lecturas…

El cuerpo envejece como la leche; se va cortando. Sin embargo, el cerebro cuando se cultiva, se añeja como un buen vino.

Leer es una medicina contra el aburrimiento. El que lee, además, nunca está solo. Un libro -un buen libro- es un regalo que se atesora. “Provoca la fantasía” , dijo un poeta alguna vez. Y yo coincido totalmente con esa afirmación.

Recientemente vi en redes sociales una imagen que promovía la lectura: Si vas a tener sexo con alguien y no tiene libros, no te lo folles. Mi versión, no tan radical, es un poco más ligerita: Si no tiene libros, léele un capítulo de esa novela que te gusta… sin ropa. Quizás empiece a interesarse un poquito.

La lectura no tiene que ser un castigo, ni siquiera considerarse aburrida. Hay para escoger. De hecho, la mayoría de las grandes películas se basan en ella. ¿Por qué no enterarse de primera mano de la historia? El primer Padrino surgió de la cabeza de Mario Puzzo. El Hobbit nació de la imaginación de Tolkien. Incluso Lolita vio la luz en páginas mecanografiadas.

Necesitamos más lectores –diría Matojo. Y yo pondría un ejército de modelos a regalar libros. La imaginación no tiene que estar reñida con la realidad. Como con los caramelos… la envoltura atrapa en un primer momento, pero son los sabores de dentro los que nos hacen suspirar por ellos.

(Publicado originalmente en El Toque)

Imagen: Igor Morski

Imagen: Igor Morski

Cuando una mujer mira a un hombre (o a otra mujer) y le dice que lo/la perdona, que todo está olvidado, miente.
Las mujeres no olvidan, archivan.

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Ayer, después de ver la caricatura de Marcos Severi del ramo de papas fritas, me puse a pensar en lo genial que sería unir a la gente con el  fin de crear una campaña que le diera la vuelta a los clichés amorosos. Originalidad ante todo, sería el lema de la misma, y una de sus consignas sería: Las rosas huelen muy bien… pero las papas saben mejor. Por supuesto, contrataría un director de publicidad para esas cosas (en la línea anterior me di cuenta que no sirvo como jefa de marketing) y a alguien que se encargara de darle publicidad a los ideales de regalos nuevos.

Las papas, por supuesto, serían nuestro principal producto. ¿A quién no le gustan fritas? -pregunta retórica, abstenerse de responder. Luego cambiaríamos perfumes por desodorantes. Ustedes saben… son más prácticos y menos caros.

Eso sí, mantendríamos los chocolates. Bajo ningún concepto se puede alterar la exquisita costumbre de intercambiar derivados del cacao. El énfasis se haría, para variar, en la sustitución de bombones por Nutella. Atendiendo al hecho de que los primeros son más pequeños y los segundos ofrecen la posibilidad de reutilizar el envase, creemos firmemente que sería una buena práctica.

No nos responsabilizamos por los aumentos de peso. Ya se sabe… a barriga llena, corazón contento.

…Y nunca jamás digas te quiero
cuando el amor es un acto
no necesita palabras.

Lo importante es ser injusto con el mundo,
esa amnesia que sucede con los besos,
que te olvides de la guerra en Palestina,
de las bombas en Irak, de la pobreza,
lo importante es que no exista el telediario,
que su boca te parezca el fin del mundo
y su lengua el comienzo de otra vida.

Lo importante es que no sepas de nostalgia,
ni de listas de la compra o de recibos,
que no haya más vecinos que sus tetas,
que futuro solo sea una promesa
y promesa una mentira innecesaria.

Lo esencial en el amor es que se ría…

Ernesto Pérez Vallejo

Decía Martin Lutero:

El pensamiento está libre de impuestos.

Y yo que -en ocasiones-  puedo volverme una cínica de los cojones (perdónenme la españolada) a veces creo que sería mejor que no lo estuviese… total… hay tanta gente que no piensa y no paga nada!

borrar

Y viene Carilda, por enésima vez, a devolverme el cinismo, la razón, el motivo. Llega con sus años, casi latiendo la centena y apretujando los míos me retorna la fuerza necesaria para el desalojo. Exorcizar una pena se hace más fácil si se acompaña la acción con un poema.

Te borraré con una esponja de vinagre

Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o con un gesto de descaro.

Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.

Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.

Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!

abrazarse

Hoy descubrí una palabra nueva. Y yo, que usualmente no tengo ansias de conquistadora, me sentí una Velázquez en toda la extensión del apellido.

En aras de la sinceridad confieso que fue más un descubrimiento al estilo penicilina, no obstante, siento que con él le doy vida a un acto que, hasta ahora, andaba huérfano de palabra. Acarrazarse (según la R.A.E.) no es otra cosa que abrazarse con fuerza.

Desde que la encontré tirada en la esquina del diccionario, me dio por hacerme la Teresita y adoptarla… Es cierto que no tiene bigotes ni come queso, pero sí mira a la Luna y parece de algodón. Además, tiene brazos largos que me cuelga al cuello y suena cascabeles si no soy feliz.

Para apropiarse de una, aprenda a conjugarla.

Nos volvimos a encontrar en uno de esos cafés sin ruido que la gente suele usar en las primeras citas. Los dos (casualidad rara) andábamos solos. Nos sonreímos y, casi sin pensarlo, unimos las sillas en busca de ese vínculo añejo que tiempo atrás compartimos. Hablamos -como mandan las buenas costumbres- del tiempo, las familias, el trabajo y algún que otro tema intrascendente. Los minutos pasaron en cámara lenta.

Después del primer silencio me miró a los ojos y, como quien no tiene nada que perder, me propuso escaparnos unas horas. Yo lo miré (por primera vez en muchos años) y me envolvió una nostalgia tan grande, que tuve miedo de amarlo por segunda vez.

Luego le toqué las manos y noté el anillo. Me fui, como quien no ve al pasado… o quizás como quien tiene futuro.

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“La vida me gustaba más con humo… he dejado de toser, de expectorar, mi hipertensión ha disminuido y la isquemia cardiaca que padecía ha desaparecido. En cambio, me siento mucho más sola”

Cristina Peri Rossi

Llevo un tiempo sin fumar, quizás 2 o 3 meses. No cuento los días porque las estadísticas están sobrevaloradas.

¿Lo peor? La soledad. Me siento como invitada a una fiesta en la que no conozco a nadie. Voy a los lugares y, cuando quiero apartarme del mundo (antes el cigarro me acompañaba), las manos no saben qué hacer con tanto espacio libre. Porque digan lo que digan, en una cartera de mano no cabe un libro, pero sí una caja de cigarros. Y seamos sinceros, sacar el teléfono y ponerse a leer es de nerds… pero fumar un cigarro (uno de esos largos y blancos cigarros) da glamour.

Richard Klein decía que:

“Sostenido delicadamente entre dos dedos, o cuando sale de su paquete tras un ofrecimiento, el cigarillo puede transmitir mundos de significado que nignuna tesis sería capaz de desentrañar y cuya evocación requiere ejércitos de novelistas, cineastas, letristas y poetas”

Y un decir francés es “Qui fume, prie”… o lo que es lo mismo: El que fuma, reza.

Después de tantos años coquetando con el vicio, una promesa me exigió dejarlo (nada de santos… regalo a una niña).

Ahora ya no soy parte de la banda. Agustín Lara, Tony Bennet, Frank Sinatra, Joaquín Sabina,  Kurt Cobain, Tom Waits, Roger Waters, David Bowie, Lennon y Miles Davis estarían decepcionados de mí.

Ayer, en una de esas conversaciones medio morbosas que mi grupo de amigos se empeña en sostener, terminamos hablando de las cosas del otro sexo -o del mismo, si ese es su interés- que nos bajan la libido.

Se habló, por supuesto, de los malos olores, pasando desde los básicos como boca y axilas, hasta los pies y/o manos. También se tocó el tema de las uñas sucias (cosa muy desagradable, por cierto) y los pelos despeinados. Ojo: generalmente (hay días en los que me peino) yo suelo caer en este último grupo, así que ya sabe, si le interesa conocerme, mejor que no le tenga mucha fobia al despeine.

En fin… se tocaron los temas clásicos hasta que yo (excéntrica por naturaleza) solté mi pequeña contribución. –A mí me la baja la mala ortografía.
Todos me miraron con cara de risa hasta que la L, alma gemela, me abrazó.
Coincido –se desahogó mirando al grupo– y que conste, a muchos de ustedes no me los follaría, escriben pésimo.

¡Qué manera de reírnos ese día!… yo casi me caigo y todo. Y es que, aunque las carcajadas nos hayan relajado, la verdad es que ese es un tema súper delicado para todo aquel quien, como yo, sufre con la mala ortografía.

Ahora es una excusa graduarse de ingeniería. Te miran con los ojos del gato de Shrek y te sueltan, como quien no quiere la cosa, que para las ciencias no hace falta escribir bien. Que en cálculo se usan sólo números. ¡INFAMIA! ¡CALUMNIAS!

Yo soy ingeniera y siempre me he preocupado porque de mis manos (o mi boca) no salgan disparates. La mala ortografía es a la vista como el mal aliento a la nariz. Insoportable.

No, y la cosa no es sólo con los ingenieros, conozco muchos de ellos que podrían enseñarle Español- Literatura a cualquier licenciado. Ya el desastre es generalizado. Incluso en las primarias, que se supone sean el pilar de la educación, encontramos maestros que escriben “yave” en lugar de “llave” y luego se atreven a ponerse firmes en su disparate.

No es justo… no con los que aún nos preocupamos. Por esa razón, para evitar el descontrol, propongo una campaña:

Si te escribe alguien con mala ortografía… no te lo folles. Ayuda a crear conciencia, fomentemos junt@s la #OperaciónRescateDelEspañol.

Los naufragios

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Los navegantes…

Y ya son...

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