La verdadera historia del diluvio

Ann tenía tantas ganas de querer, que se vistió de blanco y corrió a la iglesia. Esperaba engancharse con alguno de esos hombres tristes que las mujeres abandonan a punto de dar el sí, pero sólo encontró al cura. No había un abandonado ese día. Nadie ajeno a la alegría. Desolada, volvió a su suerte... Leer más →

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En silencio ha tenido que ser…

Algún día encontraré una palabra que penetre en tu vientre y lo fecunde, que se pare en tu seno como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo. Hallaré una palabra que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta, que contenga tu cuerpo y abra tus ojos como un dios sin nubes y te use... Leer más →

La carta…

Él le escribe una carta en la que le cuenta que allá casi es verano. Y le aclara: casi porque sin ti todo es incompleto. También fue casi primavera. Yo, que tengo la suerte de releer sus palabras, abrazo a la queridísima Ann y me apropio de esas líneas/armas. Desde hace unos días, cuando despierto... Leer más →

Para subir al cielo

Ann -la rubia, la buena- anda paseando por las nubes. María viene a contármelo ensimismada y, casi sin creérselo todavía, me describe una complicada historia. Ella sabe (la pelirroja) que desde arriba tiene una orden de alejamiento y, medio molesta/medio animada, escrutiña el cielo en busca de alguna pista. Subió anoche de repente, la delata... Leer más →

Rosa de mar

Ann me cuenta que hace poco uno de sus amigos le regaló una rosa náutica. Es de papel -me confiesa en susurros- para que pueda almacenarla en libros.  Eso de ir arrancando flores por los jardines me parece cruel… afortunadamente, nunca me ha gustado la idea de deshojar margaritas. Ahora –me apunta ruborizada- tengo una... Leer más →

El recuerdo feliz

Ann me cuenta que cuando lo nombran sus pupilas brillan; nadie, ni siquiera su sombra, está enterada de su secreto. Cuando alguien lo menciona -confiesa- atesoro mis opiniones y sonrío… no puedo evitarlo, me gusta pensar en él y sonreír. Es como si yo supiese algo que el resto del mundo no. Es un recuerdo... Leer más →

Locuras

Hay locuras que son poesía, hay locuras de un raro lugar. Hay locuras sin nombre, sin fecha, sin cura, que no vale la pena curar... Ella no es de las mujeres que tienen los pies en la tierra: Ann es de las soñadoras. Un soplo de brisa hace volar su imaginación y las luces nocturnas... Leer más →

Ser o no ser

Entre María y Ann se coló me coló una duda. Ann (la rubia, la dispuesta) defendía a capa y espada la fidelidad. María, por supuesto, militaba del otro bando. Hoy reproduzco íntegramente las razones de la pelirroja. Quizás otro día les detalle las de Ann. Soy infiel, irreverentemente infiel, sin complejos ni dudas. Soy infiel... Leer más →

El juego

Te valdría bien mantenerte alerta - le aconsejo a un amigo. Los juegos con la ruleta son peligrosos. Si arriesgas todo al azar puedes terminar volándote sesos, incluso cuando la pistola no está cargada. María ha muerto -me susurra al oído. Esta vez estoy lanzándole los dardos a Ann... y me han dicho que ella... Leer más →

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