Dejar ir

Dejar ir es en la práctica más que dos palabras. Dejar ir es abrir los brazos y cerrar los ojos. No importa cuán feliz se haya sido en la vida, en algún momento todos hemos tenido que ignorar esa sensación egoísta que nos entra con los sentimientos y aprender –casi siempre por las malas- que... Leer más →

Música de fondo

Hace poco, en uno de esos conciertos a los que uno va por casualidad, porque un amigo te llama a última hora para avisarte que no tiene con quien ir, tuve una epifanía: Más que melodía, la música es a la memoria como una máquina del tiempo a la vida. Y es que a veces... Leer más →

Carilda para un destierro

Y viene Carilda, por enésima vez, a devolverme el cinismo, la razón, el motivo. Llega con sus años, casi latiendo la centena y apretujando los míos me retorna la fuerza necesaria para el desalojo. Exorcizar una pena se hace más fácil si se acompaña la acción con un poema. Te borraré con una esponja de... Leer más →

El parque adúltero

Alguien me dijo ayer que mi parque más querido del Vedado, ese que se encuentra en 21 y H, es el "parque de los tarros". Me quedé de piedra mientras me lo decían y luego solté la carcajada del milenio. Para qué mentir, cierto es que es un parque oscuro que se presta para muchas... Leer más →

Posibilidades y preferencias

Y viene la Wislawa a recordarme el amplio mundo de las posibilidades cuando me habla de Dickens, los gatos y los ojos claros. Y claro, yo también prefiero ser ridícula escribiendo versos a ser ridícula sin patentarlos. Difiero (no soy perfecta) con su apoyo a los moralistas... me decanto por los inmorales, los decadentes y... Leer más →

El cielo de La Habana

Y hoy me da por mirar arriba y me sorprende el cielo... y recuerdo aquella cita de la Almudena, y me la apropio. Qué grande es el cielo aquí... es una extensión infinita de un azul tan puro que desprecia el oficio de los adjetivos, un azul mucho más azul que el azul cielo, tan... Leer más →

Oli

No puedo evitarlo, cada 23 de diciembre busco insistente un clavel blanco en todas las florerías (casi nunca aparece) y termino en aquella ciudad gris, negra y blanca regalando los pétalos mientras le cuento una historia. Hoy serían 105, hace 5 que no está y me niego a soplar las velas por miedo a que... Leer más →

Porque hay textos necesarios

¡Qué niña más bonita! Eres una princesa. Dale un beso a la amiga de mamá, me da igual que no quieras. No te preocupes si los niños te tiran al suelo, es que les gustas. ¡Qué graciosos los niños, levantándoles las faldas! Son cosas de niños. No seas tan bruta jugando, pareces un niño. Las niñas mayores no lloran. Tienes que ser buena. Las señoritas no gritan. Calla. Mira qué guapa, con tu pelito arreglado. Si te ven jugar con los chicos te llamarán marimacho. Qué bonita eres. Las niñas son muy complejas. No te preocupes si te tratan mal, es que te tienen envidia. Las niñas sois más listas, ellos siempre juegan, mientras que vosotras estudiáis. Deja de quejarte....

¿Tiempo libre?… Chúpiti!

No sé cómo lo hacen, pero cuando te escuchan decir esas palabras -aunque uno las susurre al viento con voz apenas audible- ellas se encargan de rebatir la afirmación. ¿Que no hay nada que hacer? ¡Ja! Y de repente, como si de un acto de magia se tratara, aparece de la nada un montón de... Leer más →

Zoofílica

Mi futuro esposo (que ya el compromiso es de años viejos), es uno de esos caimanes buenos que, por dejar de ser carnívoro, se ha vuelto vegetariano de besos. Por eso, desde hace unos cuantos años, se limó sus muelas divinas para evitar desangrar a sus víctimas, las cuales -debo añadir- nunca pronunciaron quejas por... Leer más →

Blog de WordPress.com.

Subir ↑