Porque hay textos necesarios

¡Qué niña más bonita! Eres una princesa. Dale un beso a la amiga de mamá, me da igual que no quieras. No te preocupes si los niños te tiran al suelo, es que les gustas. ¡Qué graciosos los niños, levantándoles las faldas! Son cosas de niños. No seas tan bruta jugando, pareces un niño. Las niñas mayores no lloran. Tienes que ser buena. Las señoritas no gritan. Calla. Mira qué guapa, con tu pelito arreglado. Si te ven jugar con los chicos te llamarán marimacho. Qué bonita eres. Las niñas son muy complejas. No te preocupes si te tratan mal, es que te tienen envidia. Las niñas sois más listas, ellos siempre juegan, mientras que vosotras estudiáis. Deja de quejarte....

El hombre que friega

A Javier, uno de esos tipos sexys. Ver a un hombre sin camisa, de frente a un lavadero lleno, es increíblemente sexy. Y sépanlo ustedes, pienso desarrollar toda una teoría en torno a la idea. La cosa es que, a pesar de todo, seguimos viviendo en una sociedad machista. Incluso aunque es cierto que se... Leer más →

Uno por la igualdad

Este, para variar, es uno de esos maravillosos artículos que la Istarú regala de vez en mes -no, no le estoy robando a Arjona. Cuando lo leí, me acordé de aquella vez que a mí me dió por regalar(le) flores. Enamorarse a los ocho Cuando fui niña casi no había Día del Niño, que yo... Leer más →

A ponerse las botas

Me puse las botas –de la manera más literal posible. Me calcé un par color aceituna y salí a comerme la Habana. ¿Por qué? Pues muy simple... las botas son, dándole un uso sentimental a la palabra: rudas. Usarlas te hace sentir como si todo el poder del mundo cupiera bajo esas suelas toscas. La... Leer más →

No jodan más

Un amigo me sugiere, así, como quien no quiere la cosa, que mi estómago debe ser el nido de una colonia de tenias. ¿Se habrá creído él que mi biología es tan simple como para no contemplar la sutil manera de nombrar a las lombrices solitarias? ¡Basta ya! ¡Que no estoy gorda! ¡Que puedo comer... Leer más →

La culpa es de otro…

Ando buscando un culpable, un chivo expiatorio al cual cargarle todas las desgracias. ¿No hay pan? Su culpa. ¿Me siento mal? Más culpa. ¿Que atropellaron a un perro? Maldito culpable. Un cabeza de turco, eso es lo que necesito, un hombre (pues claro que tiene que ser hombre) que me saque del apuro, un hermoso... Leer más →

Lección de civismo

Él la mira desde su metro y medio de estatura y, a bocajarro, le suelta una de esas preguntas morbo-asquerosas que espantan. Ella, con el más fino autocontrol que he visto en mi vida, sonríe, se le acerca y en susurros, para que nadie más que él se abochorne, le sisea al oído: -Mírame, ¿te... Leer más →

Que los ruidos te perforen los dientes

Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas. Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una... Leer más →

¿Cómo?

El concierto de Santiago Feliú fue impresionante. Él, como en su casa, repetía temas y yo, como casi siempre, comenzaba a llorar con sus canciones (no con todas, por supuesto). Una bandera gigante era el atrezo del escenario. Una bandera, cuatro guitarras y un piano. Las luces, sencillas, creaban un efecto mágico y la batería... Leer más →

Puro feminismo

La muerte (que me perdone mi amigo Camarero) es una mujer rubia de cabellos largos. Esos que dicen que es un tipo con una guadaña están tan equivocados!!! Definitivamente la muerte es una mujer… y una mujer hermosa. Los suicidas son los que descubren esta realidad y se lanzan al vacío para que ella los... Leer más →

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