La verdad es que,
desde hace ya algún tiempo,
quiero escribir un poema.
Uno triste,
doloroso.
Que hable de ojos azules que se convierten en mar
o de ojos verdes que esconden selvas.
También se aceptan
versos de ojos negros.
Palabras con ojos que acosen a sus víctimas
antes de matarlas.
Que absorban la luz
de otros ojos carmelitas,
más anodinos.
Que expriman los ojos que no sueltan lágrimas.

Un poema con luz.

Unos versos
que remuevan la ceguera.

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