La verdadera historia del diluvio

mujer-llorando

Ann tenía tantas ganas de querer, que se vistió de blanco y corrió a la iglesia. Esperaba engancharse con alguno de esos hombres tristes que las mujeres abandonan a punto de dar el sí, pero sólo encontró al cura. No había un abandonado ese día. Nadie ajeno a la alegría.

Desolada, volvió a su suerte arrastrando el vestido. De tanto llanto se inundó el camino.

8 comentarios sobre “La verdadera historia del diluvio

Agrega el tuyo

  1. Tiene la maravillosa inocencia de Gila al preguntarle al cura si la novia la ponían ellos o tenía que llevar una, la frescura de una idea tierna y el amargo sabor de la frustración en grado yo ya me conformo con cualquier descarte.
    Me ha gustado mucho, y eso es lo que más importa.👍

Responder a Victor Eme Oscar Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: