Tú juegas a engañarme, yo juego a que te creas que te creo
Luz Casal

De espaldas, sin la camisa, parece un modelo de esos que habitan las pasarelas. Pero está en mi cuarto y no lleva ropa. Un tatuaje esconde su brazo derecho y cuando gira, en el pecho, en el lado contrario del corazón, me sonríe una anciana. Él sale a defenderse cambiándole el sexo, lo llama cacique. Me saco una risa del bolsillo mientras palmeo su espalda y finjo que le creo. Un cacique travesti, pienso cuando lo beso… y se me pierden los labios arrancándole los lunares.

Anuncios