conejo-comiendo-zanahorias

Y viene un libro -por enésima vez- a sacarme los colores. Vuelve a ser la poesía quien me exprime. Me recoje del piso los recuerdos y, de a poquito, los va poniendo bien juntos (como si de un rompecabezas se tratase) en lo que el proyector repasa una y otra vez las memorias.

Es cierto, ya no estaba el cuarto de la misma manera. La sobrecama era otra y las paredes filtraban más. Los libros, eso sí, estaban por todas partes. Hay cosas que nunca cambian… mi gusto por los poetas, por ejemplo.

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