Y viene la Wislawa a recordarme el amplio mundo de las posibilidades cuando me habla de Dickens, los gatos y los ojos claros. Y claro, yo también prefiero ser ridícula escribiendo versos a ser ridícula sin patentarlos.

Difiero (no soy perfecta) con su apoyo a los moralistas… me decanto por los inmorales, los decadentes y los artistas; también coincido en la preferencia de los aniversarios imprecisos para celebrarlos a diario. En el amor, como en la guerra, casi todo es válido.

Pongo a un lado la bondad astuta y vuelvo a elegir la demasiado crédula (todavía creo en el mejoramiento humano). Suelo (gran divergencia) salir más tarde. Sí compartimos el amor al mismo verde. Prefiero la música, me quedo con los gatos. No cambio cuentos de Grimm por ninguna página del diario.

También toco madera.

Cabe la posibilidad de que la existencia tenga su propia razón… yo no la defiendo.

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