giselle

Afeitarse es más bien un acto de voluntad -me dice una amiga a la que le duran 2 semanas las maquinitas- yo, por ejemplo, lo hago todos los días. Una no sabe a quién se va a encontrar por ahí.

Por supuesto, comparada conmigo, que soy rubia y apenas me salen 3 pelos en las piernas, es comprensible su afán de no tener las piernas como Neanderthal, sin embargo, creo que si fuera ella me pusiera pantalones muy a menudo. Porque cierto es, hombres que me leen, que las mujeres usamos muchos pantalones cuando no queremos (o podemos) afeitarnos. Y el que diga lo contrario no sabe de lo que está hablando.

Obvio, también están las que los usan por moda o comodidad pero en general, cuando llevamos días sin rasurarnos, tendemos a cubrirnos las piernas.

Más allá de la moda o la costumbre están las que se depilan con cera. Valientes amazonas (o masoquistas) que conquistan el crecimiento capilar por un tiempo más largo hasta que vuelven a la tortura. Yo las admiro, sobre todo a las que (no sé por qué) se lanzan al suplicio de hacerse la depilación brasileña (la de las zonas íntimas). A esas mujeres las ovaciono de pie. Sus ovarios son más grandes que los huevos de Maceo.

Yo, por sí o por no, me quedo con la maquinita. Total, al final una la usa solamente cuando va tener acción. Y si tengo que ser sincera, he estado semanas sin conocerla (a la maquinita, claro está).

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