serenata

…Pero parece que el corazón
Se me quedó un poco abierto
Y al gusto de un beso nació un sentimiento
Que ya conocía y daba por muerto…

No fue en un balcón de esos que dicta la costumbre. Tampoco estuvo la banda de mariachis con sus inmensos sombreros redondos. No hubo un cantante lírico que estirara los versos y él no se atrevió siquiera a participar en el coro. Su serenata vino envuelta en papel de regalo.

El cantante era un bolerista de los años 70 que endulzaba las frases con una voz melodiosa y él, aprendiz de músico, acompañaba con los tambores (bongoes ¿bongós?) la escena. A 1464634.64 metros de mi casa se encuentra la suya. Un mar de distancia nos separa. Sin embargo, por unos minutos, mientras las cuerdas de la guitarra mantenían los acordes, lo sentí tan cerca que podría jurar le agradecí con un beso.

…No pensé enamorarme otra vez
No pensé estar tan loco por ti
Me doy cuenta que empiezo a ceder
Y me asusta saber que camino por donde pasé.

No pensé enamorarme otra vez
Porque cuando lo hice sufrí
Pero es fácil llegarte a querer
Y a pesar de tratar, no consigo dejarte de amar.

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