A Disamis, por su pesadilla.

Hace poco pasaron por la televisión una película (creo que alemana) la cual comenzaba con la siguiente línea:

Los niños son una pesadilla. Lo sé. Yo solía ser una.

Recuerdo que andaba como con 3 amigas y a las 3 las miré y detrás de la sonrisa les dije: lo ven, lo ponen hasta en las películas.
Y es que, aunque la humanidad (entiéndase mamá y familia) se empeñe en recordarme cada domingo que después de los 25 ya uno está apto para “soñar”, yo sigo justificándome con eso de que mi reloj tiene atrasada la alarma. Que no se preocupen… que funciona, lo que pasa es que yo tengo un diferente huso horario.

Por ahora, afortunadamente, tengo la opción de practicar y cuando me llegue el turno voy a tener más experiencia que la madre de unos trillizos. Al fin y al cabo, soy y seré la tía chévere de unos cuantos sobrinos.

El próximo (o la próxima), será el de la D. Y esa sí que va a disfrutar de su “pesadilla”. Lo que no quiero es que lo amenace después cuando se porte mal, diciéndole que se lo va a entregar a su tía Marian… eso ya lo hace la G. Lo que implica que soy una especie de mujer del saco o Bogeygirl y me siento orgullosa de ello.

Ya era hora, le digo a mi mamá cuando le anuncio la buena nueva. Ya era hora.

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