« La gente buena tiene que sufrir, tiene que medio morirse siete veces para tener algo bueno que contar, y tiene que caminar y caminar para que entienda que moverse es importante si no quiere que lo alcance el polvo, y tiene también que aprender todo de primera mano y a la mala, porque tiene que volver a sufrir, llorar hasta que se le seque el cuero y mojarse hasta que se le hinche la memoria, enfermarse una sola vez y para siempre, para que con cada vez que su corazón bombea, le venga a la memoria el recuerdo de su necesidad de formarse aquella inspiración que lo impulse a no dejar de respirar. Pero pasa que cuando llega el tiempo, la gente buena toma todo lo que le ha cargado a sus hombros el cosmos, y nadie sabe lo cabrona que puede llegar a ser esa gente, porque era inesperada su potencia hasta el momento que se vio. Pero a veces pasa también, que hasta en el mejor momento se rompe el barco, y hay que sufrir otra vez y volver a ahogarse, sobrevivir al tiempo del naufragio, como la gente buena, porque la gente buena sufre mucho, así es como se dan las cosas tantas veces… »

Tomado del blog Contar con Vos.

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