Ayer, en una de esas conversaciones medio morbosas que mi grupo de amigos se empeña en sostener, terminamos hablando de las cosas del otro sexo -o del mismo, si ese es su interés- que nos bajan la libido.

Se habló, por supuesto, de los malos olores, pasando desde los básicos como boca y axilas, hasta los pies y/o manos. También se tocó el tema de las uñas sucias (cosa muy desagradable, por cierto) y los pelos despeinados. Ojo: generalmente (hay días en los que me peino) yo suelo caer en este último grupo, así que ya sabe, si le interesa conocerme, mejor que no le tenga mucha fobia al despeine.

En fin… se tocaron los temas clásicos hasta que yo (excéntrica por naturaleza) solté mi pequeña contribución. –A mí me la baja la mala ortografía.
Todos me miraron con cara de risa hasta que la L, alma gemela, me abrazó.
Coincido –se desahogó mirando al grupo– y que conste, a muchos de ustedes no me los follaría, escriben pésimo.

¡Qué manera de reírnos ese día!… yo casi me caigo y todo. Y es que, aunque las carcajadas nos hayan relajado, la verdad es que ese es un tema súper delicado para todo aquel quien, como yo, sufre con la mala ortografía.

Ahora es una excusa graduarse de ingeniería. Te miran con los ojos del gato de Shrek y te sueltan, como quien no quiere la cosa, que para las ciencias no hace falta escribir bien. Que en cálculo se usan sólo números. ¡INFAMIA! ¡CALUMNIAS!

Yo soy ingeniera y siempre me he preocupado porque de mis manos (o mi boca) no salgan disparates. La mala ortografía es a la vista como el mal aliento a la nariz. Insoportable.

No, y la cosa no es sólo con los ingenieros, conozco muchos de ellos que podrían enseñarle Español- Literatura a cualquier licenciado. Ya el desastre es generalizado. Incluso en las primarias, que se supone sean el pilar de la educación, encontramos maestros que escriben “yave” en lugar de “llave” y luego se atreven a ponerse firmes en su disparate.

No es justo… no con los que aún nos preocupamos. Por esa razón, para evitar el descontrol, propongo una campaña:

Si te escribe alguien con mala ortografía… no te lo folles. Ayuda a crear conciencia, fomentemos junt@s la #OperaciónRescateDelEspañol.

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