Hace poco, en Facebook, una amiga que anda leyendo uno de los textos de Almudena Grandes, posteó -no al azar sino a propósito- uno de los fragmentos del libro. Quedé con la boca abierta. Ufff… si tan sólo lo hubiera leído antes… ¿De cuántos miedos me habría disuelto, de cuántas culpas podría exonerar(los)me?
Es cierto que mis amigos me llaman polilla, no obstante: ¿con estos textos alguien puede culparme?

“He aprendido que sólo cuentan dos cosas (…) Una, y eso es lo más importante, que nadie te va a poder quitar en tu vida lo que has bailado ya. Y dos, que a pesar de las apariencias no pasa nada. Nadie mata a nadie, nadie se suicida, nadie se muere de pena, y nadie llora más de tres días seguidos.”

Malena es un nombre de Tango.

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