magic

Olvídense de la trama… si me preguntan de qué iba la película, les diré que de un grupo de tipos buenísimos que se movían espectacularmente. Porque eso sí, ¡qué manera de moverse la de esos hombres! ¡Qué ganas de meterme a la pantalla y lavar mi ropa interior en esos abdominales!

Me pasé la puta película segregando hormonas y con el teléfono en la mano listo para ser usado en cualquier minuto. Estaba como la cucarachita Martina: ¿a quién llamaré, a quién llamaré? Y es que, seamos honestos, por un lado quería llamar a todas las mujeres de mi lista de contactos para recomendarles el pedazo de porno ligth que es Magic Mike y por el otro, me escocían los dedos de imaginarme llamando a cualquier hombre para que me hiciera un fucking striptease como los de la película.

Horny, así me sentía… sentada en la inmensa oficina que me paga las cuentas, cruzaba las piernas para que no se notara el deseo cabrón que tenía de follarme a alguien. Desafortunadamente, apenas acabándola, me llamaron los de arriba. Una reunión de presupuesto acabó con la fantasía.

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