Yo tengo un amigo (de nítida fe) que, aunque no sueña tener su morada en el sol, regala textos de luz. Hace años, en uno de esos correos interminables que compartíamos, se me apareció con la historia de Doris y Rita. La había sacado -si mal no recuerdo- de un filme de Woody Allen y le pareció ajustada al tema del cual hablábamos.

Enamorarse -solía decir- no es más que una bella paradoja. Al final, por mucho que lo deseemos, no somos capaces de amar a quien idealizamos. La vida generalmente se encarga de lo contrario.

Anuncios