Miércoles de ¡coño, qué poema más cabrón!, miércoles de ¡mierda, qué cañonazos de estrofas!
¿Miércoles de versos? ¡Qué va! … ¡miércoles de Ernesto!

Poema para después de follar

Estamos hechos de una montaña de disculpas,
de un – le estabas mirando las tetas
porque a ti te gustan grandes-
de anocheceres con gafas oscuras
para que no veas donde miro
cuando no te miro tanto.

Estamos hechos del olvido
de alguna fecha importante,
del eco de un portazo,
de insultos afilados como cuchillos ciegos,
de tus dolores de espalda
y de mi jodida jaqueca.
De sobres de ibuprofeno en la encimera
y paroxetina en los cajones,
de perchas que sostienen un verano
que nunca volverá.

De aquellos amigos, que no fueron tan amigos,
cuando de verdad la amistad fue necesaria.
De tu óvulo impaciente esperando
otro polvo sin condón.
De pijamas de vaquitas
y dormir con calcetines,
de un yo también cuando a un te quiero
de respuesta no le basta una mirada.

De miedo, confusión y algunas dudas,
de diez minutos tarde otra vez,
de hoy estoy más calvo y tú mas gorda,
de ese jardín que aún no hemos tenido,
de esta ventana sin olor a mar.

Pero también amor, estamos hechos,
de este café con vistas a tu boca,
del siempre es primavera allí en tus ojos,
del yo te salvaré de la tormenta
a precio de un abrazo interminable.
Del déjame escribir luego te quiero,
del te quiero querer luego te escribo,
del no se qué escribir si no me quieres.

De tu respiración en mis pulmones,
de esta alergia infernal a tus ausencias,
de tu perfume fiel en la almohada.

Estamos hechos,
de tu ataque frontal a mis costillas,
de mi beso a traición y por la espalda,
de tu mordisco cruel, de la caricia
que recorre mi piel como una ola.

De un fóllame cabrón,
de un hasta el fondo,
de un beso de sudor
y cien suspiros.
Del yo te haré feliz,
del para siempre,
del tu eres mi canción
y yo tu baile.
De lo horrible del mar
si no es contigo,
de a falta de jardín,
riégame a besos.

Estamos hechos
y lo que nos falta por hacer
ya nos lo haremos.

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