Mmmm…

Ella sonríe (como gato que se comió el canario) mientras entorna los párpados -desde este rincón sólo se le observa el rostro- y su mirada se pierde entre los arabescos del techo. Arriba, sátiros depravados corretean detrás de ninfas semidesnudas. No puedo evitarlo, la curiosidad me mata: ¿imaginará o recuerda?

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