Salir de un libro

No es fácil luego de terminar ese libro que te alargaba las noches, tener que volver a la vida real… causa cierto trauma. Y es que, en aras de la verdad, nunca he sido buena dejando ir, siempre me aferro a la historia. Incluso días después, soy de las que mezcla personajes y compara… Si hubiera sido yo la autora del libro: ¿Se enamoraría la pelirroja? ¿El conejo hubiera llegado a tiempo? ¿Dejaría la zorra que se le domesticara?

Nada, que no tengo remedio, lloro con los libros como si de mi propia vida se tratase y me zambullo en las páginas como si en ese instante lo único real me lo contaran unas letras. ¿Quién sabe? Quizás estoy diseñada para convertirme en personaje, y sólo estoy esperando que alguien me regale un cuento.

Al fin y al cabo: La vida, como decía mi abuelita, es apenas una novela que no se ha escrito.

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