Porque hay quien aún se ahoga…

No me busques las letras- le amenazo. No me tientes las manos. Controla esos textos dardos y guárdate los comentarios allá donde la  "seguridad" te aguarda. No quieras -por segunda vez- convertirte en llamas. El humo puede (y sé que recuerdas) cerrarte la garganta.

¿Jugamos?

Él, que me sabe caníbal... y que a veces me presiente Maga, pretende leerme (aplicando las reglas de la expresión oral) un capítulo de ese libro/morbo que escribió Cortázar. Yo, anticipándome a los acontecimientos, corro a buscar una cama ancha. Quizás, si la lectura avanza, podamos los dos destender las sábanas.

Una canción…

Vámonos Que no somos iguales, dice la gente, que tu vida y mi vida se van a perder, que yo soy muy canalla y que tú eres decente, que dos seres distintos no se pueden querer. Pero ya yo te quise y no te olvido y morir en tus brazos, es mi ilusión. Yo no... Leer más →

Salir de un libro

No es fácil luego de terminar ese libro que te alargaba las noches, tener que volver a la vida real... causa cierto trauma. Y es que, en aras de la verdad, nunca he sido buena dejando ir, siempre me aferro a la historia. Incluso días después, soy de las que mezcla personajes y compara... Si... Leer más →

Deseo:

Que te quieran, que sientas en el pecho, adentro, donde sólo se intuye, que es un amor bueno, que no quieren hacerte daño, que morirían antes de hacerte daño. Que te cuiden, que te aparten del frío, de las malas historias. Que te cierren las puertas de la tristeza y se beban tus lágrimas en... Leer más →

Porque a veces bastan unos versos

Cuando compre un espejo para el baño voy a verme la cara voy a verme pues qué otra manera hay, decíme qué otra manera de saber quién soy. Cada vez que desprenda la cabeza del fárrago de libros y de hojas y que la lleve hueca, atiborrada y la deje en reposo allí un momento... Leer más →

Oros viejos

Hoy volví a leerlo… hacía tanto tiempo que no me encontraba con sus letras, que me sorprendieron aquellos papeles amarillentos. Con cuidado, como si se tratase de un pequeño tesoro, fui sacándolos de uno en uno de aquel libro viejo. Me sonrojaron sus palabras. Aquellas historias mínimas, cargadas de la elocuente ternura de siempre, me... Leer más →

Canibalismo

Él, que conoce mis debilidades, desnudó sus manos y las metió lentamente en aquella mezcla pastosa que asomaba desde la cocina. No pude resistirme. De uno en uno le devoré los dedos.

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