mujer y nubes

Ann -la rubia, la buena- anda paseando por las nubes. María viene a contármelo ensimismada y, casi sin creérselo todavía, me describe una complicada historia. Ella sabe (la pelirroja) que desde arriba tiene una orden de alejamiento y, medio molesta/medio animada, escrutiña el cielo en busca de alguna pista.

Subió anoche de repente, la delata la espía. No necesitó escaleras. Una canción bastó para llevarla arriba.

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