Un texto para imprimir

Hay artículos que uno lee así, como por casualidad, en uno de esos medios digitales que los amigos postean en Facebook u otras redes sociales. Este, que llegó de la mano de Disamis, arrasó. Y cuando digo arrasó, créanme, no es por usar la palabrita. Este es un artículo desgarrante (despingante en buen cubano), un artículo que te coge la cabeza y te la aplasta con una maza. A mí se me salieron las lágrimas con Y le agradezco en el alma el texto. Duele (y duele con cojones), pero tiene toda la razón del mundo.

PD: Discúlpenme las malas palabras.

Rota

Y entonces, porque yo estaba triste, el sábado pasado me llevaste a ese parque, tan cerca de casa, tan lejos del mundo, y caminamos por el sendero de tierra, entre las cañas de bambú, respirando el aire fino y caliente en el día desierto, y me contaste que habías estado allí un tiempo atrás, tomando unas fotos, y que te habías topado con un tipo rarísimo que tocaba la guitarra detrás de un arbusto —como un desconsolado, como un perro frenético—, y lo imitaste a gritos y yo me reí (recordando aquella vez, hace años, cuando éramos casi unos desconocidos y, en un bar de una isla colombiana, mientras sonaba Bob Marley, vos, hasta entonces silente y discreto, empezaste a cruzar la pista de una punta a la otra, con unos ridículos pasitos a la Fred Astaire, simulando que te ponías y te sacabas un sombrero, y yo te miraba con asombro y felicidad, como quien descubre un tesoro recién hecho), y cuando llegamos a un recodo del camino me señalaste una hiedra y me dijiste “Ponete ahí”, y bajo ese sol de ámbar empezaste a tomarme algunas fotos. Todo olía a eucaliptus y a tierra, y sonó la campana que anunciaba el paso de un tren, y la tarde, dentro de mí, se hizo trizas en miles de fragmentos de sangre y hueso y hielo, y vos te acercaste, me quitaste un mechón de la cara, me dijiste “Tan linda”, y yo te miré desconcertada, como un animal encandilado y alerta —¿qué habías visto, qué habías visto?—, y me preguntaste “¿Mejor?”, y yo te dije “Sí”. Y me sentí un monstruo, un animal, un ser lleno de secretos y pájaros oscuros. Porque no era verdad. Porque, a pesar del paseo y las fotos —y el mechón de pelo y tu intento de salvarme de todas las cosas— no era verdad. Porque la gente no salva a la gente: la gente se salva sola. Y no supe si vos lo sabías.

6 comentarios sobre “Un texto para imprimir

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  1. Es cierto me falta por comprender mucho de la vida (siempre que se pueda comprender algo) y todavìa también el sentido de algunos conceptos (sin hablar de las diferencias culturales de interpretación)
    Salvación
    La verdad
    El ser
    Yo
    Los demás

    …Las interconexiones de estos nociones con otros como por ejemplo expectativa…
    Efectivamente es una maza que aplasta la cabeza (quien tiene la maza? no sé…. yo? Quien? Que?)..

  2. Increíble la pluma de Leila. Estoy terminando un libro de crónicas de ella, pero este texto no lo conocía ¡gracias, gracias!

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