balcón

Por sacarme una sonrisa te quedaste sin cordones. Hiciste con tus zapatos una cuerda y te lanzaste en caída libre por la ventana. ¿O fue al revés? Ya no me acuerdo.

La luna menguaba para esconderte y en la penumbra tu voz brillaba. –Abre el balcón -me despertó una piedra- traigo Nutella de contrabando.

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