Soy un racimo de uvas
y aguanto como puedo
este oleaje creciente de mi boca
aguijoneándome al sol.

Hasta que estallo.

No me exhumen las palabras muertas, las que se pierden su fin tuvieron. Estas que me brotan fuertes no las controlo. Sólo yo tengo la llave de la mazmorra. No embistan las murallas que cuidan el fuerte.

Es muy probable que capitulen en la escalada.

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