images

Hoy 3 amigas me han llamado a notificarme eventos, 3 personas que quiero, de esas con las que se puede contar siempre, han decidido hacerme partícipe de sus vidas.

Una, de esas amigas menores que uno adopta hermana, me ofreció la alegría de una fiesta: –Vámonos a bailar -me gritó por teléfono. –Vámonos a amanecer en el malecón. Así de simple, sin excusas ni pretextos.

Otra, quizás menos volátil, me susurró en un suspiro la buena nueva. Voy a ser tía, y seré una de esas tías/amigas que le cuentan a los sobrinos las historias escabrosas de los padres (sin que estos se den cuenta, por supuesto). Voy a tener en mis brazos otr@ niñ@ pequeñ@ a quien abrazar.

La tercera, para sorprenderme, se apareció de repente. De la nada surgieron sus brazos largos y su sonrisa triste. –Me voy – explotó de repente- me quedan 2 semanas en Cuba. Yo me quedé como en las películas silentes. No dije ni una palabra. La apreté, como si no quisiera dejarla ir nunca y me tragué todas las preguntas junto con las lágrimas.

Vámonos al mar– atiné a decirle. –Vámonos a celebrar que estamos vivas.

Acto seguido realicé 2 llamadas.

Anuncios