Hay palabras que en cualquier idioma traen la misma definición, hay palabras que sólo por el sonido podemos identificarlas. Saudade, que en español viene siendo anhelo, añoranza, nostalgia… es una de esas palabras que calan hondo.

En francés se traduce como un sentiment de nostalgie, du regret mélancolique, y el escritor portugués Manuel de Melo la definió en 1660 como «bem que se padece e mal de que se gosta» (bien que se padece y mal que se disfruta).

Hay noches -te lo confieso- en que te me conviertes en palabra.

Saudade

Saudade -¿Qué será?… yo no sé… lo he buscado
en unos diccionarios empolvados y antiguos
y en otros libros que no me han dado el significado
de esta dulce palabra de perfiles ambiguos.

Dicen que azules son las montañas como ella,
que en ella se oscurecen los amores lejanos,
y un noble y buen amigo mío (y de las estrellas)
la nombra en un temblor de trenzas y de manos.

Y hoy en Eca de Queiroz sin mirar la adivino,
su secreto se evade, su dulzura me obsede
como una mariposa de cuerpo extraño y fino
siempre lejos -tan lejos!- de mis tranquilas redes.

Saudade… Oiga, vecino, sabe el significado
de esta palabra blanca que como un pez se evade?
No… Y me tiembla en la boca su temblor delicado.
Saudade…

Pablo Neruda

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