Melancolia_04

Hoy, en una de esas canciones que ponen en la radio y casi nunca escucho, se me coló una de esas frases tan abstractas que por lo maravillosa debiera ser real: Vamos a subastar el Nobel a los que sufren de mal de amores.

¿Cómo no se nos había ocurrido antes? ¡Eso es precisamente lo que debiéramos hacer! Ofrecerles premios a los tristes, a los que arrastran decepciones. Donarles millones a los huérfanos. Regalarles guitarras a los pesimistas. Intercambiar depresiones por orgasmos.

¿De qué nos vale enaltecer a los felices? En todo caso convendría sancionarlos. Penarlos por la risa, por la calma, por la despreocupación. Necesitamos cárceles llenas de satisfechos. Esos personajes que andan por la vida destilando dicha fueron los que proclamaron una vez que saborear una lágrima era considerado acto de traición.

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