Un amigo me sugiere, así, como quien no quiere la cosa, que mi estómago debe ser el nido de una colonia de tenias. ¿Se habrá creído él que mi biología es tan simple como para no contemplar la sutil manera de nombrar a las lombrices solitarias? ¡Basta ya! ¡Que no estoy gorda! ¡Que puedo comer carbohidratos!

¿Qué culpa tengo yo de ser un hámster?

Lo que pasa es que el sexo fuerte piensa que el sueño de toda mujer es encontrar al hombre perfecto -para lo cual, en teoría, hay que ser una dama; y las damas son, en la mente ilógica de muchos hombres, aquellas mujeres que se restringen en cuestiones varias, entre ellas la alimentación.

Pfffff, si ellos supieran. El sueño de toda mujer es comer y no engordar.

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