cartas

A papá, por sus 55.

Hay tantas millas entre nuestros brazos, que no alcanzarían cien vuelos para encontrarnos. Por eso –me dijiste un día- alguien compasivo inventó el teléfono.

El/la mar, que tantas alegrías siempre me ha dado, hoy se convierte a mis pies en foco de tristezas. Un año más sin sonrisas, un año más sin secretos… La espuma va destejiendo mis huellas sobre la arena y, el sol, que hoy anda correteando detrás de una nube negra, me quema la piel. El mar, el mismo mar que te entretiene los sueños, hoy me transporta tus besos. Agente aduanal sin pasaporte va de orilla a orilla como cartero ejemplar asignando correspondencia. Hoy me llegó en una ola tu sonrisa… te reenvío vía tsunami un abrazo de los eternos.

Mañana, si la lluvia quiere, te empañaré las ventanas con mis recuerdos.

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