Se busca

Ella llega, con su pelo suelto, a conquistarlo todo. Como un torbellino arrastra a su paso los cuerpos inertes de los amantes que la han buscado mientras oculta en sus manos el arma homicida. Se cuenta en los pueblos que miles han intentado capturarla y, sin embargo, nadie ha conseguido detenerla. Incluso peor, ninguno ha... Leer más →

All we need..

Los parques son el refugio verde de los enamorados, el pretexto ingenuo de las primeras citas e incluso el final sereno de mil historias. Hay –por supuesto- parques camas, parques encuentros, besos árboles, besos estrellas, bancos rupturas, marcas de arena… en fin, todo un universo de cuentos y leyendas. El de ellos, aunque no me... Leer más →

Él

Me palpa las piernas y las divisa horizonte; me desteje el pelo y lo vocea nido. Me besa los labios espuma, me pinta en el cuerpo lienzo… todo sustantivo me nombra, toda palabra me descubre. El adjetivo que usa es un golpe. Impostergable. Así me ha descrito.

Parlamento

Hablar... hasta gastar las palabras, hasta que el silencio sea lo único que quede. Hablar... exorcizar los fantasmas, recortarnos con tijeras las lianas del cuerpo. Hablar... exagerar los errores, disfrutarnos los pecados, confesar las tentaciones. Hablar... Sin buscar el perdón, sin suplicar el perdón, sin demandar el perdón. En silencio.

Divagaciones

En un mundo paralelo estaríamos tú y yo de frente al mar, acostados en la orilla, dibujando las estrellas. En cualquier mundo -que no fuera el nuestro- cosecharía en tu vientre enredaderas y, quizás, hasta reprodujera (de multiplicación de animalitos) en botellas viejas, aquellos cocuyos de los que hablaba en canciones la señora de las... Leer más →

Correspondencia marina

A papá, por sus 55. Hay tantas millas entre nuestros brazos, que no alcanzarían cien vuelos para encontrarnos. Por eso –me dijiste un día- alguien compasivo inventó el teléfono. El/la mar, que tantas alegrías siempre me ha dado, hoy se convierte a mis pies en foco de tristezas. Un año más sin sonrisas, un año... Leer más →

Para sembrar un campo

Toda la historia del mundo cabe en un grano de maíz. Y sin embargo los besos (ay, los besos) son tan eternos, que ni mil mazorcas alcanzarían a contenerlos.

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