La deuda eterna

Le debo a Maikel un tercio de mi vida… le debo la poesía. Él fue quien, con esa gigantesca sensibilidad que lo caracteriza, me presentó a los poetas antiguos. Yo tendría apenas unos 12 ó 13 años cuando comenzamos la tradición: al menos 2 veces a la semana nos escabullíamos del mundo y, mientras él... Leer más →

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Pobre lobito

El lobo de Caperucita, que fue tan vilipendiado por aquella historia que Perrault se encargó de publicar en su libro, ha accedido hoy a brindarme una entrevista. En ella me cuenta que toda su mala fama se debe a un error en la investigación; que él en realidad sólo acosaba a la Caperucita (sí, al... Leer más →

Lección de civismo

Él la mira desde su metro y medio de estatura y, a bocajarro, le suelta una de esas preguntas morbo-asquerosas que espantan. Ella, con el más fino autocontrol que he visto en mi vida, sonríe, se le acerca y en susurros, para que nadie más que él se abochorne, le sisea al oído: -Mírame, ¿te... Leer más →

Viernes de poesía

Hoy, que por una de esas casualidades es 14, febrero... y también viernes, no puedo encontrar otro regalo para ustedes que no sea un poema. También es cierto que en un principio quise buscar muchos poetas para llenar el blog y regalarles, a cada uno, un verso, pero no me alcanza la memoria y quiero... Leer más →

Fue en el 80

Una vez más aparece Jorge de Armas con las palabras justas, con esas palabras que a mí se me quedan en la garganta y que él, tan sabiamente, sabe utilizar. Aquí les dejo un pequeño homenaje al grande. A Santiago feliú, por sus canciones. Fue en el 80, nunca se olviden, fueron amigos de aquella... Leer más →

El recuerdo feliz

Ann me cuenta que cuando lo nombran sus pupilas brillan; nadie, ni siquiera su sombra, está enterada de su secreto. Cuando alguien lo menciona -confiesa- atesoro mis opiniones y sonrío… no puedo evitarlo, me gusta pensar en él y sonreír. Es como si yo supiese algo que el resto del mundo no. Es un recuerdo... Leer más →

El tiempo…

En algún lugar del mundo un gigante, solitario, voltea un reloj de arena. En el desierto de esas horas una gota de rocío, de las que aparecen en las dunas, naufraga en un torbellino que las arrastra a través de un túnel. Dentro de la gota límpida un minúsculo hombrecillo arrastra los pies… Cada segundo... Leer más →

¿Te beso?

Ayer soñé que me lanzaba a la calle y atiborraba de besos las bocas de los transeúntes. Ellos, asustados, se quedaban de piedra… entonces yo estallaba en carcajadas y corría con los labios hinchados a morderles las manos. Si no me besaban de vuelta les arrancaba los dedos. Uno a uno. En el sueño, volvía... Leer más →

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