El dividió su alma en mil pedazos y a cada uno lo disfrazó de hombre. Les dio apellidos, una casa vieja, licencia de conducción y la historia de sus vidas. Ellos, a cambio, pusieron en sus labios aquellos versos que no eran suyos.

Así, como si fuera otro el autor, le plagiaban los poemas y él, que siempre había sido un cobarde, se regodeaba con las estrofas que brotaban de la boca de otros nombres.

“La concepción literaria del heterónimo, inventada por el escritor portugués Fernando Pessoa, se refiere a uno o más personajes imaginarios creador por un autor para contar historias en direferentes estilos.”

Anuncios