A veces me urgen los deseos de buscarte, de encontrarte entre las piedras, de volverme lluvia.  A veces, en las tristezas, se me dibuja tu nombre. Y te conviertes en arca, en isla, en horizonte.

La lejanía, en esos momentos, se difumina. Y aunque estás lejos te siento cerca… 90 millas caben de lleno en un pestañazo.
Nuestros abrazos, estoy segura, cubren más tierras.

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