Llueve. Y la verdad no me gusta. El cielo se encapota y parece que los de arriba están furiosos con los de abajo. Yo tengo miedo. La lluvia, de un modo u otro, me pone triste… medio nostálgica. Siempre me han parecido lágrimas esas gotas frías.

Ahora, afortunadamente, nadie me mira, puedo buscarlo. Seguro andará debajo de alguna cama; los truenos, cuando son fuertes, lo sobrecogen.
Eso tienen de malo los recuerdos tiernos. Cuando cae una tormenta… se desdibujan.

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