plato

Casi en una esquina, con una hermosa nota musical anunciando la entrada, me recibe el Cafesong. El lugar, ambientado con el perfecto balance entre calidez y buen gusto, seduce.

Apenas atravieso el umbral un cortés “Adelante” me da la bienvenida y cual si de una partitura se tratara, comienza un preciso concierto de buenas atenciones. La comida, inmejorable, viene presentada como una obra de arte, y los camareros, en esa lograda semipresencia mágica, brindan las mejores sugerencias.

Es un lugar para olvidarse del tiempo, para dejarse llevar por las bien escogidas melodías que acompañan la velada y para disfrutar de esos platos que, en una céntrica esquina de Playa, tienen la buena costumbre de convertir sus sabores en canción.

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