Gustav_Klimt_mujer

Entre María y Ann se coló me coló una duda. Ann (la rubia, la dispuesta) defendía a capa y espada la fidelidad. María, por supuesto, militaba del otro bando. Hoy reproduzco íntegramente las razones de la pelirroja. Quizás otro día les detalle las de Ann.

Soy infiel, irreverentemente infiel, sin complejos ni dudas.
Soy infiel porque disfruto descubrir mis labios en otros labios, porque todas las manos son diferentes, porque el anhelo de lo nuevo, de lo prohibido, siempre es morboso.
Soy infiel porque cuando descubro tu cuerpo en otros cuerpos soy capaz de darme cuenta, en ese justo momento, si te amo o te desprecio. Y en ese instante, en el preciso instante en que no soy tuya, vuelvo a ti.
Soy infiel porque disfruto, enormemente, la cacería.
Soy infiel porque tengo ojos y puedo mirar, porque tengo manos y puedo tocar, pero sobre todo, porque tengo cabeza… y me encanta jugar.

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