Tengo, ya lo he dicho, un sueño compartido. Miles de ojos ratifican mis anhelos y alguna que otra botella lanza, desde su orilla, amenazas a las tormentas. También sobrevuelan mis costas nubes y mariposas que traen como regalo abrazos…. A veces incluso versos. Tengo, para qué negarlo, un bello caimán que me defiende, un fantasma que me recorre los muertos, un microwave que me libera ideas y alguna que otra esquina convertida en rezo.

Tengo, vamos a ver… el privilegio de conocerlos.

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