A mi padre

El agua era de cristal, la luna llena y mis pies se vislumbraban a pesar de la hora. La calma de la noche me susurraba tu nombre.
No te lo he dicho nunca, pero Varadero es tu segundo nombre.

Cada año, cada verano, cada semana, tu imagen es mi primer recuerdo cuando visito playas extrañas, playas que no son las mías… playas como Varadero.

¡Éramos tan felices en aquellos tiempos! …Y yo tan ingenua.

Aún me golpea en el rostro tu recuerdo cuando la arena me invita a un descanso y el horizonte me grita, sin tapujos, que 99 millas me separan de tu abrazo… de tu beso, de esa sonrisa que tanto he necesitado los últimos tiempos y de tus palabras… las únicas palabras que me brindan consuelo.

No puedo evitarlo, te extraño… y cada vez que miro lejos, te recuerdo.

9 comentarios sobre “A mi padre

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  1. Mar: Sé que este post es personalísimo y tiene un solo destinatario, pero me atrevo a intervenir para decirte que tu padre tiene, a 99 millas, un buen motivo para nostalgias: una gran hija. Lo dice un caimán que a su vez extraña tus visitas.

    1. Enrique querido… tus palabras también llegan dentro… y te leo, aunque el maldito Internet no me deje comentar.
      Yo visito tu caimán casi a diario.

  2. Desde luego que sí, seguramente le tenga que llegar tanto cariño por narices, aunque creo que él te quiere más aun 🙂 de hecho no creo que haya cosa que se quiera más que a una hija.

    A tus pies querida.

    PD: Menos mal que me he dado cuenta porque me había comido la “E” de “pies” y la cosa quedaba fatal.

  3. Siempre te lo he dicho y cada dia que pasa confirma todo aquello que nos pasa, porque desde que lei tu mensaje y antes que escribieras esto yo senti lo mismo que tu, porque cada vez que recuerdo esa preciosa playa y para mi las más bella del mundo, llegan a mis recuerdos tú y tu hermano corriendo por aquellas arenas blancas y esa agua cristalina.
    y desde aqui, desde estas 99 millas, te doy las gracias, primero por este escrito tan lindo y segundo por ser como eres. un besote desde 99 millas

  4. hermoso saber que la distancia no vence al amor a pesar de 9, 99, y 999 mil millas… y más. Casi puedo llegar a através de este relato a contemplar gustoso la efímera y a la vez eterna felicidad de tal trío en las playas que no son tuyas, ni mías, porque no son de nadie y son de todos a la vez.

    Anton

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