Espejos

libro nubes

Para enfrentar tormentas me lo regalaron… llegó en medio de un naufragio y decidió hacerle compañía a cierta isla perdida que se ha anclado en mis recuerdos.

Mi abuela decía que los espejos son caminos secretos que llevan alma; y por eso uno no debe mirarse demasiado en ellos, porque puede perderse. ¿Quién sabe? Quizás sean sólo palabras de alguien que temía encontrarle el alma al tiempo.

Sólo sé que aquellos que Galeano convirtió en libro son, apropiándome de alguna dedicatoria, un intento de alivio para las noches tristes.

8 comentarios sobre “Espejos

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  1. Hablando de Espejos… nadie mejor que Borges según mi parecer:

    Yo que sentí el horror de los espejos
    no sólo ante el cristal impenetrable
    donde acaba y empieza, inhabitable,
    un imposible espacio de reflejos

    sino ante el agua especular que imita
    el otro azul en su profundo cielo
    que a veces raya el ilusorio vuelo
    del ave inversa o que un temblor agita

    Y ante la superficie silenciosa
    del ébano sutil cuya tersura
    repite como un sueño la blancura
    de un vago mármol o una vaga rosa,

    Hoy, al cabo de tantos y perplejos
    años de errar bajo la varia luna,
    me pregunto qué azar de la fortuna
    hizo que yo temiera los espejos.

    Espejos de metal, enmascarado
    espejo de caoba que en la bruma
    de su rojo crepúsculo disfuma
    ese rostro que mira y es mirado,

    Infinitos los veo, elementales
    ejecutores de un antiguo pacto,
    multiplicar el mundo como el acto
    generativo, insomnes y fatales.

    Prolonga este vano mundo incierto
    en su vertiginosa telaraña;
    a veces en la tarde los empaña
    el Hálito de un hombre que no ha muerto.

    Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
    paredes de la alcoba hay un espejo,
    ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
    que arma en el alba un sigiloso teatro.

    Todo acontece y nada se recuerda
    en esos gabinetes cristalinos
    donde, como fantásticos rabinos,
    leemos los libros de derecha a izquierda.

    Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
    no sintió que era un sueño hasta aquel día
    en que un actor mimó su felonía
    con arte silencioso, en un tablado.

    Que haya sueños es raro, que haya espejos,
    que el usual y gastado repertorio
    de cada día incluya el ilusorio
    orbe profundo que urden los reflejos.

    Dios (he dado en pensar) pone un empeño
    en toda esa inasible arquitectura
    que edifica la luz con la tersura
    del cristal y la sombra con el sueño.

    Dios ha creado las noches que se arman
    de sueños y las formas del espejo
    para que el hombre sienta que es reflejo
    y vanidad. Por eso no alarman.

    1. Borges es uno de los grandes… eso sin dudas… Para mí, la mejor estrofa es la última.

      Dios ha creado las noches que se arman
      de sueños y las formas del espejo
      para que el hombre sienta que es reflejo
      y vanidad. Por eso no alarman.

      PS: Gracias por la visita… se te extrañaba.

      1. Marian preciosa, también te extraño. Extraño el aire con olor a Malecón, y extraño el Diablo, y mis diabluras…

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