María baila entre los espejos mientras Ann pretende atrapar el tiempo.

María baila. Se mueve a través de las porcelanas chinas y las cortinas de organdí. Baila. El mundo a su alrededor se disipa. Los niños crecen, las mujeres se hacen viejas, las cortinas se deshilachan. A ella no le importa. Baila. El fuego de las guerras consume los árboles de la ciudad. Ella baila. Se escurre entre las explosiones. Cada granada es un salto, cada bombardeo un giro. Se muerde los labios cada vez que baila.

Medio siglo después detiene su música. Las porcelanas chinas han desaparecido.

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