La mujer de otro

Andaba sentada en un parque cuando me golpeó en el rostro la historia. Me dió de lleno en el alma. Temblé, como las hojas que arrastra el invierno, y par de gotas frías se deslizaron por mis ojos.

Nunca me había sentido una intrusa hasta esa tarde, el tiempo se me escapaba de las manos mientras espiaba la conversación de aquellos hombres y anhelaba descubrir el final como si de aquella historia dependiese mi vida.

Me imaginé enredando sueños a 4 brazos, ausentándome de culpas ajenas y disfrutando, sin ningún complejo, verme dibujada en la mujer de otro. Me sentí, simple y llanamente, la protagonista ausente.

16 comentarios sobre “La mujer de otro

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  1. Lo complicado del caso es que mientras tú vivías esa vida, en otro parque una muchacha (que ni tú ni yo conocemos) creía a esa hora que ella, y nadie más que ella, era Marian.

  2. Tuve el privilegio de hacer de este post una lectura distinta, y quedarme con detalles que no fueron escritos. Las hermanas somos afortunadas, verdad? Te quiero. Tengo la mirada pegada al techo, tal como me enseñaste….pero…

    1. claro que las hermanas somos afortudanas… yo tengo tremenda fortuna entre mar, ojos a la N, tintineos… las quiero!! (Ny, tenemos ventajas sobre las demás personas: nos contamos o leemos nuestras historias antes…sin temor a plagios, puaf!!)

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