caminando

A veces, cuando camino, me imagino las historias de las personas que se cruzan en mi andar.

Una vez, sólo una vez, me invadió tanto la tristeza que, en medio de una parada, comencé a llorar. Me dibujé tan detalladamente la vida de aquella mujer que las lágrimas se me salieron solas. No pude hacer nada para evitarlo… incluso cuando sabía que la historia que tanto me entristecía la había inventado toda en mi cabeza. Dicen mis amigos que es porque soy una persona muy sensible, yo pienso que es porque tengo algún tornillo suelto.

En fin, de aquella mujer que tanto me impresionó jamás volví a saber. Si damos crédito a mi desbordada imaginación debe estar ahora en alguna institución mental llamando a gritos a sus hijos perdidos. La verdad es que trato de no pensar mucho en ella y cada vez que paso cerca de algún hospital psiquiátrico, vuelvo la cabeza por miedo a descubrirla (nunca se sabe).

A veces, cuando camino, me imagino historias… generalmente un poco más divertidas que esta.

Anuncios