Leydi

Leydi tiene nombre de muñeca y alma de ángel (1/4 de siglo de vida avalan estas palabras). Regala, porque puede, abrazos a cada paso y siembra sonrisas con sus palabras, a veces dulces, otras saladas. Colecciona sueños embotellados, granos amargos de café, y por sus venas, en vez de sangre, corre puro fanatismo blaugrana. Es, para resumir un poco, de esas personas “Stich” que aparecen en la vida y no quieres dejarlas ir por lo tiernas y esponjosas.

En palabras de mi madre: la muchacha es un pan con ojos.

La encontré en una taza de café y sólo un sorbo me bastó para descubrir su metro y medio de cariño. Porque sí amigos míos: es una versión minúscula de las princesas de Disney. Una tonelada de azúcar comprimida en un .zip. La naturaleza fue sabia y la hizo diminuta para que, como el dragoncito de Mulán, pueda uno llevarla siempre en un bolsillo.

Yo sé que desde arriba me la mandaron. Leydi es, sin muchos rodeos, mi angelito sustituto.

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