La sustituta

Leydi

Leydi tiene nombre de muñeca y alma de ángel (1/4 de siglo de vida avalan estas palabras). Regala, porque puede, abrazos a cada paso y siembra sonrisas con sus palabras, a veces dulces, otras saladas. Colecciona sueños embotellados, granos amargos de café, y por sus venas, en vez de sangre, corre puro fanatismo blaugrana. Es, para resumir un poco, de esas personas “Stich” que aparecen en la vida y no quieres dejarlas ir por lo tiernas y esponjosas.

En palabras de mi madre: la muchacha es un pan con ojos.

La encontré en una taza de café y sólo un sorbo me bastó para descubrir su metro y medio de cariño. Porque sí amigos míos: es una versión minúscula de las princesas de Disney. Una tonelada de azúcar comprimida en un .zip. La naturaleza fue sabia y la hizo diminuta para que, como el dragoncito de Mulán, pueda uno llevarla siempre en un bolsillo.

Yo sé que desde arriba me la mandaron. Leydi es, sin muchos rodeos, mi angelito sustituto.

22 comentarios sobre “La sustituta

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  1. Gracias por la aureola, Mar. Ya sabía yo que tú me querías más que a la Nutella, 😉 con pedacitos de mar como este cualquiera accedería a ser sustituta, hermana, amiga, y hasta ancla. Lo mejor es que eres de los seres que no solo dicen no con palabras… Qué suerte la mía de tenerte cerca. No solo tú, las dos, hemos comprobado que los ángeles existen. Y si entonces resulta que tú eres mi hada mar-ina y yo la sustituta, ¿qué más se le puede pedir a los ángeles? 😀
    Por cierto, llego una semana después…tendrás que perdonarme mi poco acceso a Internet y yo perdonarte el hacerme leer antes –delante de ti- esto que ibas a publicar dos días después (o sea, te perdono el verme llorar antes que los demás lo leyeran) 🙂 te quiero.

  2. Ufisss, qué lindo!!!! Tan lindo como el angelito Ley lo merece. Tengo ganas de encontrarnos un día en algún lugar y que Leydita nos presente, sabes? Aquella vez de G llegaste de imprevisto y yo me sentí rara de pararme a tu lado toda extraña y halarte la pata del jean como los niños a sus papás y decirte, mijita yo te leo cantidá y me caes bien, y tengo la sensación de que haríamos buenas amigas. No sé, es que había sido una tarde-noche intensa y de repente me entró la camagüeyanidad, la sensación de sentirme extraña en una habana llena de blogueros habaneros. Creo que el préstamo de tu abrigo, de la mano del Rafa, diluyó un poco toda esa sensación, pero igual no te dije nada. En fin, tenemos que re-conocernos un día de estos y que sea el angelito Ley quien nos presente. Un besi

    1. Pues tenemos que re-conocernos… y salir a tomar café (Si es con Ley mejor 😉 ). Me encantaría abrazarlas a las dos y llamarlas “chiquiticas”.

      No obstante (y me disculpo de antemano), aquel día yo no sabía que tú eras la nube, si lo hubiese sabido seguro que te raptaba y te decía que yo te leía “mucho muy”. Ya verás como la próxima vez nos sentamos a conversar mucho tiempo.. quizás hasta sea por Camagüey.

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